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lunes, 26 de septiembre de 2011

Aborto en Estados Unidos después de Roe

The New York Times

September 24, 2011

Where Abortion Rights Are Disappearing

By DOROTHY SAMUELS

Thirty-eight years after Roe v. Wade recognized a woman’s right to make her own childbearing decisions and legalized abortion nationwide, a newly intensified drive by anti-abortion forces who refuse to accept the law of the land has seriously imperiled women’s ability to exercise that right. Opponents of abortion rights know they cannot achieve their ultimate goal of an outright ban, at least in the near future. So they are concentrating on enacting laws and regulations narrowing the legal right and making abortion more difficult to obtain.

The most visible battleground is Congress, where the House Republican majority seems to have time for a big-government attack on women’s reproductive health and freedom but not to pass a job-creating bill.

However, as in the past, most of the fights are taking place in state capitals. The result has been a huge number of new abortion restrictions, traceable in part to the 2010 mid-term elections, which increased the number of anti-abortion governors and state legislatures controlled by abortion opponents, who keep concocting new schemes to make terminating a pregnancy a right on paper only. The spate of new laws comes on top of many state and federal abortion curbs already in place.

The map illustrates the barriers, state by state, facing women needing access to a constitutionally protected medical procedure. States shown in the darkest shade have enacted five of the most harmful restrictions: mandatory waiting periods; demeaning “counseling” sessions lacking a real medical justification; parental consent or notification laws that pose a particular hardship for teenagers from troubled homes, including incest victims; needlessly onerous clinic “safety” rules governing such things as the width of hallways and the amount of storage space for janitorial supplies; and prohibitions on abortion coverage in insurance policies. States in lighter shades have fewer of these restrictions. Twenty-seven states have enacted three or more of these laws, while only 12 states, shown in white, have none.

The graphic traces the total number of a broad range of major abortion restrictions enacted by the states, including the five covered in the map and others, like mandatory ultrasounds. Sixty-one such laws were enacted during just the first eight months of this year — nearly triple the number in all of 2010, and more than double the previous record of 28 set in 1997. Although some of this year’s statutes have already been preliminarily enjoined by courts as unconstitutional, others will be left to stand as constraints on women’s reproductive freedom.

If anything, the chart understates the limits on access to abortion. It fails to capture other negative developments, like the big decline in the number of abortion providers. In 1982, there were 2,908 providers nationwide. As of 2008, there were only 1,793. In 97 percent of the counties that are outside metropolitan areas there are no abortion providers at all.

One powerful strategy of the anti-abortion forces has been to portray abortion as outside the mainstream and cast women who have abortions as immoral outliers. In reality, abortion is one of the safest and most common of medical procedures, one that about one-third of American women undergo during their lifetime.

One clear lesson of this year’s skyrocketing number of new state laws is that those who care about keeping the procedure safe, legal and accessible need to raise their voices as loudly and effectively as those on the other side. If they don’t do so, and quickly, the number of harmful restrictions will continue to balloon, at a rising cost to women’s lives, health and equality.

viernes, 1 de octubre de 2010

Aborto y mortalidad de la mujer en Argentina y America Latina



Argentina: ¿Por qué hay tantas muertes por aborto?

La falta de anticonceptivos en uno de los problemas en Argentina.

Según los expertos, en Argentina falta educación sexual y acceso a los anticonceptivos.

El 11% de las mujeres latinoamericanas que mueren por causas relacionadas al embarazo fallecen como consecuencia de un aborto clandestino. En Argentina esa cifra es más del doble: el 25% de la mortalidad materna es atribuida a las interrupciones mal realizadas.

Los únicos otros dos países de la región donde los abortos son la principal causa de muerte materna son Jamaica y Trinidad y Tobago.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en estas naciones, el problema en el país sudamericano no puede atribuirse a falta de recursos.

De hecho, Argentina gasta más en salud por habitante que algunos de sus vecinos, como Chile y Uruguay, a pesar de lo cual estos dos países tienen menos de la mitad de los índices de mortalidad materna que la nación más grande.

Mientras que Argentina registró en 2008 cuatro muertes cada 10.000 niños nacidos, en Chile la cifra fue de 1,8 fallecimientos y en Uruguay de 0,9.

También la cantidad de mortalidad materna atribuida al aborto es mucho menor: 4% del total en el país transandino (según datos de 2003) y 0% en Uruguay (en 2008, cuando se registraron sólo cuatro casos de muerte materna, ninguno por aborto).

¿Por qué las diferencias?

Según Mariana Romero, una médica especializada en salud reproductiva que trabaja para el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), en Argentina faltan políticas públicas sobre este tema.

CIFRAS COMPARADAS

Mortalidad materna por abortos mal realizados:

  • Argentina 25%
  • Chile: 4%
  • Uruguay: 0%

Por eso, CEDES, junto con el Centro Rosarino de Estudios Perinatales y el Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires lanzó recientemente el Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva (OSSyR), con la intención de incentivar el debate social.

Para Romero, que forma parte del OSSyR, uno de los principales problemas es la falta de una política de prevención.

"No hay educación sexual y no hay acceso a anticonceptivos", dijo a BBC Mundo, explicando que evitar los embarazos no deseados sería la mejor forma de evitar la muerte de mujeres por abortos mal hechos.

La experta atribuye la falta de políticas a la "juventud" del sistema de salud pública en Argentina.

"Mientras que Chile empezó a aplicar programas de planificación familiar en los años sesenta, en Argentina recién se implementó un Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en 2003", señaló.

Otros problemas

Otra causa del alto número de muertes maternas en Argentina es la deficiencia del sistema sanitario.

"A pesar de que Argentina tiene una red sanitaria extendida, el país no cuenta con un sistema eficiente ya que muchos de los centros de salud son de mala calidad, por falta de capacitación o por la ausencia de insumos", afirmó Romero.

Cuando una mujer llega a un hospital con complicaciones por haberse realizado un aborto, muchas veces es tratada mal, por una cuestión de estigma.

Mariana Romero, especialista en salud reproductiva del Cento de Estudios de Estado y Sociedad de Argentina

La muerte de mujeres embarazadas en hospitales es a veces consecuencia de un problema cultural.

"Cuando una mujer llega a un hospital con complicaciones por haberse realizado un aborto, muchas veces es tratada mal, por una cuestión de estigma", aseguró la especialista.

Para Romero, también es importante que los centros de salud cumplan con lo que dicta la ley, ya que si bien el Código Penal de Argentina contempla la violación como una causal para permitir un aborto, muchos médicos se rehúsan a realizar el procedimiento, obligando a las víctimas a realizarse un aborto clandestino.

Una portavoz del Ministerio de Salud dijo a BBC Mundo que a fines de mayo la cartera lanzó una línea telefónica gratuita para responder consultas sobre salud sexual y reproductiva, algo que -según las autoridades- ayudaría a reducir los estigmas y a prevenir los embarazos no deseados.